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Sustancias químicas en la ropa deportiva.
Uno de los problemas más frecuentes en la industria de la ropa deportiva es el uso de productos químicos. A medida que aumenta la demanda de mayores prestaciones por parte de los consumidores, las empresas han ido desarrollando nuevas formas de conseguir propiedades específicas en los productos de ropa deportiva. Por lo general, cuando se habla de impermeabilidad, resistencia al viento, evacuación de la humedad o ausencia de arrugas, los productos han sido tratados con sustancias químicas. Esto plantea un enigma fascinante: se supone que el deporte nos hace sanos, así que ¿por qué utilizamos en ellos sustancias químicas potencialmente nocivas?
02.productos de rendimiento
03.más productos químicos
A distinction must be made between harmful and non-harmful chemicals. When we think of chemicals, we often associate them with chemical spills or other negative connotations. What we forget is that everything is literally made of chemicals, and we need them to survive. Water (H₂O) is a chemical; so is salt (NaCl) and glucose (C₆H₁₂O₆). Millions of chemicals exist in nature, each serving a purpose, and this number increases as scientific research and technology advance. Many chemicals are essential for life, but there are also many man-made (synthetic) chemicals that can harm both us and the environment.
Algunas de las sustancias químicas nocivas más infames que se encuentran en la ropa deportiva son los PFAS y el BPA. Aportan propiedades que pueden ser beneficiosas para el entrenamiento, pero su exposición se ha relacionado con diversos problemas de salud. Aún no está claro en qué medida estas sustancias químicas se filtran realmente en el cuerpo a través de la ropa, pero a menudo lo comparamos con nadar cerca de un tiburón. Aunque no te ataque, ¿preferirías no nadar cerca de él?
04.un mundo distópico
Entonces, ¿cómo puede saber si estas sustancias químicas están presentes en su ropa deportiva? Aunque nunca se puede estar completamente seguro -debido a la contaminación cruzada en las cadenas de suministro, por ejemplo-, hay formas de minimizar el riesgo. En primer lugar, compruebe si las empresas revelan algo sobre sus procesos de producción, tintes y acabados. Si no se indica nada, no suele ser buena señal, ya que los fabricantes suelen optar por las opciones más baratas cuando las marcas no exigen datos concretos. En segundo lugar, fíjate en las certificaciones o prácticas que siguen las marcas. Por ejemplo, Bluesign, GOTS, OEKO-TEX o ZDHC MRSL (sí, es un trabalenguas). Estas certificaciones demuestran que las cadenas de suministro intentan evitar determinadas sustancias químicas nocivas. Aunque no son una solución perfecta, ya que la investigación sobre nuevas sustancias químicas y su impacto es continua, siguen siendo un buen comienzo.